Nos quejamos continuamente de las gestiones del gobierno de que hace cien años que dicen que se van a limpiar el Riachuelo y cada gestión no hace nada. ¿Por que en vez de gastar energías en criticar y vigilar algo que sabemos muy bien que el gobierno no va a cumplir, basándonos en lo que vemos hace años, nos ponemos las pilas un poco los ciudadanos tan quejumbrosos de la argentina, ciudadanos que gastamos energía sentados en una silla en la comodidad del hogar, mirando la televisión, quejándonos y quejándonos de que no se hace nada; y a esa energía la llevamos a un grupo, una cooperativa o una ONG, y nos encargamos del problema nosotros mismos.?
En fin, ¡pongámonos las pilas y levantemos nosotros el pueblo y generemos cambios!
¡Y pensar que en una época ya pasada el Riachuelo fue una de las playas más fashion de Argentina!
lunes, 26 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
La Travesia
- Llegamos a la cima!!! - Dijo mi amiga Mariel.
- Por fin!! – Exclame yo – Es la cima del monte!
- Desde aquí se ve el bote de Antonio… - Belén apenas podía respira por el cansancio.
Al llegar caí desplomada por el agotamiento.
- Estoy muerta del cansancio!!! – comento Belén
- Yo también!!! – exclamo entre exhalaciones Mariel….
- Nos han abandonado!!!!! – Grito Belén al ver al grupo ya a unas horas de distancia – Y ni siquiera fueron capases de esperarnos…
Mariel cayo de rodillas agotada y grito el nombre de su hermano – RUBEN!!!!! – pero él nunca escucho.
Caminamos largas horas bajo un sol implacable. A nuestro lado siempre se mantuvo fiel nuestra perra Puchila, la pobre fue el pilar para seguir buscando el destino…
Pero transitando la bajada del alto monte, la perdimos cuando resbalo del risco. Nuestro corazón sintió que ya no podíamos pedir más; solas, sin Puchila, sin agua, ni provisiones, el sol ya se ponía, y solo nos quedaba nuestro instinto por conservar la vida.
Belen lloraba destrozada y no dejaba de repetir – NO lo podremos superar…. No lo podremos superar… vamos a morir…
- Vamos chicas, nosotras podemos!!! – dijo Mariel en voz de animo.
En unas de las inclinadas pendientes que debíamos bajar Mariel resbalo y quedo colgada de una planta seca y espinosa – Me voy a caer – gritó, y la seguimos nosotras con otro fuerte grito.
Logramos subirla con gras esfuerzo y continuamos la travesía.
A cada segundo repetíamos voces de ánimo, para no decaer y para no aburrirnos.
De repente a lo lejos se escuchaban gritos, el sol ya se había puesto y todo estaba oscuro, así que el miedo predominaba en nosotras. La desesperación nos consumía pero seguíamos la marcha.
Eran muchas las dificultades, íbamos en bajada, la tierra era blanda y la única vegetación eran matas con espinas.
Se sentíamos un viento calido que venia del norte, nos guiábamos por la cruz del sur.
Las espinas abrían heridas en nuestras piernas, el sudor corría por nuestro cuerpo y el único consuelo era el viento, ese viento calido que no alcanzaba a refrescar la noche.
Luego de un rato llegamos a una empinadísima bajada de arena en la cual tuvimos que deslizarnos como en un tobogán gigante.
Mariel gritaba y repetía – siento que no voy a llegar, no voy a llegar.
Mirábamos hacia delante y solo se veía una capa de negra oscuridad.
- No! Piedras!!! – dijo Belén al chocar costra una pared de piedras.
- ¿Qué? – gritamos al unísono Mariel y yo.
- Sole, es otra montaña – me dijo Belén.
- No puede ser – contesté yo.
- Y bueno, a escalar – dijo Mariel.
Y las tres comenzamos a escalar esa maraña de piedras filosas, resbalosas y ásperas.
- Moriremos – jadeo Belén – este es el camino equivocado.
Nadie contesto.
De repente sentimos como íbamos legando a la sima de las piedras y divisamos a lo lejos una luz.
Gritamos de alegría, y otro grito nos contesto, parecía que era Rubén.
Nos alzamos a la carrera, con tropezones y caídas. Corrimos hasta arder las piernas, hasta que llegamos.
Era una cabaña, la cabaña del guarda parques.
Nos sentamos felices a tomar gaseosas y comer torta.
...”esta fue la dramatización, de la vieja tradición de la caminata al cerro en el cumple de Nahuel, la cual nunca completamos”…
- Por fin!! – Exclame yo – Es la cima del monte!
- Desde aquí se ve el bote de Antonio… - Belén apenas podía respira por el cansancio.
Al llegar caí desplomada por el agotamiento.
- Estoy muerta del cansancio!!! – comento Belén
- Yo también!!! – exclamo entre exhalaciones Mariel….
Gran parte del grupo ya iba muy adelantado, grupo que no intento en ningún momento esperarnos…
- Nos han abandonado!!!!! – Grito Belén al ver al grupo ya a unas horas de distancia – Y ni siquiera fueron capases de esperarnos…
Mariel cayo de rodillas agotada y grito el nombre de su hermano – RUBEN!!!!! – pero él nunca escucho.
Caminamos largas horas bajo un sol implacable. A nuestro lado siempre se mantuvo fiel nuestra perra Puchila, la pobre fue el pilar para seguir buscando el destino…
Pero transitando la bajada del alto monte, la perdimos cuando resbalo del risco. Nuestro corazón sintió que ya no podíamos pedir más; solas, sin Puchila, sin agua, ni provisiones, el sol ya se ponía, y solo nos quedaba nuestro instinto por conservar la vida.
Belen lloraba destrozada y no dejaba de repetir – NO lo podremos superar…. No lo podremos superar… vamos a morir…
- Vamos chicas, nosotras podemos!!! – dijo Mariel en voz de animo.
En unas de las inclinadas pendientes que debíamos bajar Mariel resbalo y quedo colgada de una planta seca y espinosa – Me voy a caer – gritó, y la seguimos nosotras con otro fuerte grito.
Logramos subirla con gras esfuerzo y continuamos la travesía.
A cada segundo repetíamos voces de ánimo, para no decaer y para no aburrirnos.
De repente a lo lejos se escuchaban gritos, el sol ya se había puesto y todo estaba oscuro, así que el miedo predominaba en nosotras. La desesperación nos consumía pero seguíamos la marcha.
Eran muchas las dificultades, íbamos en bajada, la tierra era blanda y la única vegetación eran matas con espinas.
Se sentíamos un viento calido que venia del norte, nos guiábamos por la cruz del sur.
Las espinas abrían heridas en nuestras piernas, el sudor corría por nuestro cuerpo y el único consuelo era el viento, ese viento calido que no alcanzaba a refrescar la noche.
Luego de un rato llegamos a una empinadísima bajada de arena en la cual tuvimos que deslizarnos como en un tobogán gigante.
Mariel gritaba y repetía – siento que no voy a llegar, no voy a llegar.
Mirábamos hacia delante y solo se veía una capa de negra oscuridad.
- No! Piedras!!! – dijo Belén al chocar costra una pared de piedras.
- ¿Qué? – gritamos al unísono Mariel y yo.
- Sole, es otra montaña – me dijo Belén.
- No puede ser – contesté yo.
- Y bueno, a escalar – dijo Mariel.
Y las tres comenzamos a escalar esa maraña de piedras filosas, resbalosas y ásperas.
- Moriremos – jadeo Belén – este es el camino equivocado.
Nadie contesto.
De repente sentimos como íbamos legando a la sima de las piedras y divisamos a lo lejos una luz.
Gritamos de alegría, y otro grito nos contesto, parecía que era Rubén.
Nos alzamos a la carrera, con tropezones y caídas. Corrimos hasta arder las piernas, hasta que llegamos.
Era una cabaña, la cabaña del guarda parques.
Nos sentamos felices a tomar gaseosas y comer torta.
...”esta fue la dramatización, de la vieja tradición de la caminata al cerro en el cumple de Nahuel, la cual nunca completamos”…
lunes, 5 de octubre de 2009
UNICORNIO

Los unicornios son unos de los seres fantásticos más conocidos y que aparecen con más frecuencia en historias, leyendas, cuentos... Las primeras referencias a ellos son del siglo V a. C., del historiador griego Ctesias, que hablaba de él como de un animal real que había sido visto en la India. Se les describe como animales con cuerpo de caballo con un único cuerno en la frente, que le da un aire majestuoso y mítico. Probablemente las menciones que hay de ellos presumiendo de "científicas" en realidad se refirieran a distintas especies de rinocerontes que contaban con un solo cuerno. Algunas de ellas hoy están extinguidas.
Se cuenta que son seres solitarios, que viven apartados y a los que el resto de los animales respeta. Se dice también que no se dejan ver más que por los puros de corazón, y que entre ellos, solo los más puros, los hechos de bondad y ternura, solo esos pueden tocarlos.
Las leyendas cuentan también que los Unicornios, tan hermosos, tan sabios, tan majestuosos, tenían un punto débil (o no tanto, tal vez...) Siendo amantes de la belleza, a veces se dejaban llevar y cambiaban su libertad por el cariño y los cuidados de alguna dama hermosa, convirtiéndose casi en un animal doméstico que acudía a visitarla a la misma hora a su jardín. Por eso son frecuentes las imágenes que les retratan cerca de doncellas, dejándose cuidar por ellas.
El cuerno del Unicornio ha venido siendo a lo largo de la historia un objeto al que se le creía dotado de grandes poderes, desde purificar las aguas y hacerlas potables, hasta la curación de cualquier herida y el alargamiento de la vida, si se usaba una vez reducido a polvo. Se cuenta que si el cuerno se desprendía del animal, este moría sin remedio. Esto ha llevado a algunos a explicar que si hoy no encontramos unicornios es porque fueron capturados, usando doncellas puras como señuelos, para así poder quitarles el cuerno y usar sus poderes, sin importar que el animal muriera por ello.. También se dice que un unicornio que vea su voluntad reducida, no tardará mucho en morir, y es de suponer que en el caso de haber existido alguna vez animales semejantes, rodeados de tal aura de esplendor, no habrían sido pocos los reyes que hubieran querido tener uno para ellos, tal vez sin saber que encerrarle era condenarle a muerte.
En cualquier caso, los Unicornios son un símbolo. Representan fuerza, libertad, imaginación, sueños, ilusiones... Aunque pasado el Romanticismo pocos historiadores se refirieran a ellos más que para desmentir supuestas apariciones, los unicornios de alguna manera están presentes, porque lo que simbolizan sigue existiendo. Las ilusiones, el deseo de libertad, la fuerza de la naturaleza, las ganas de soñar...
Tal vez todavía hoy sigan ahí paseando entre los árboles de un bosque. Tal vez si tú eres una de esas personas en las que reina la ternura y paseas de cuando en cuando por las cercanías de algún bosque, te parezca ver una luz extraña entre los árboles. Y puede que sea algún rayo de sol reflejándose en un cuerno...
Besos
Pia
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